La naturaleza se presenta dentro de un gran lienzo donde el mar centra todas las miradas. Un mar que se muestra apacible, respetuoso y afable. Y de manera inesperada nos descubre su cara más salvaje y brava. La Costa de la Muerte es de esos lugares en los que perderse y contemplar todo lo que allí acontece.

Cruces del faro del cabo Roncudo

NOIA Y MUROS

Santiago de Compostela es un lugar de encuentro de caminos y allí llegan peregrinos de todas partes. Pero para nosotros es el punto de partida. Iniciamos la ruta dirección Noia, la zona sur de la costa de la Muerte. En Noia tomamos el primer contacto con el mar y su litoral. Empezamos a bordear la costa de Noia hasta llegar a Muros. Frente a la ría del mismo nombre se muestra esta población de pescadores. Viviendas tradicionales de arquitectura noble invaden las calles estrechas y sinuosas. Es una delicia sentarse en una de las terrazas que hay en el paseo Castelao o en la plaza Curroda..

Puerto de Muros
Puerto de Muros

CARNOTA

Seguimos la ruta dirección norte por la costa, haciendo un alto en el camino para contemplar el hórreo de Carnota. De estilo fisterran, fue construido entre 1760 y 1763, y es considerado el hórreo más largo de Galicía. A escasos metros se encuentra la playa de Carnota. Junto a la extensa playa de Langosteria (en Fisterra), ésta es de las largas de la Costa de la Muerte. Volvemos a subir al coche para llegar a Ézaro.

Hórreo de Carnota

CASCADA Y MIRADOR DE ÉZARO

El río Xallas es el único río europeo que desemboca en cascada de manera directa al mar. Desde el embalse de Santa Uxía cae el agua hacía el Atlántico, a través de diferentes saltos de agua. Para acceder a la cascada, hay que dejar el vehículo frente al centro de interpretación de Electricidades, y aproximarse por un sendero de madera hasta la cascada rocosa. Muy popular entre los aficionados a la fotografía.

Road trip por la Costa de la Muerte
Cascada rocosa de Ézaro

Antes de despedirnos de esta población, cogimos el vehículo y subimos hasta lo alto de su mirador. Una escarpadas rampas nos llevan a lo alto del monte Pindo, que se alza hasta 627 metros sobre el mar, siendo uno de los miradores más conocidos de la Costa la Morte. Debido a la dura subida, ha sido final de etapa en dos ocasiones de la Vuelta Ciclista a España -en las ediciones de 2012 y 2016-. De ahí la repercusión mediática del lugar.

Desde el mirador de Ézaro se tienen unas vistas privilegiadas sobre la Costa de la Muerte

CABO DE FINISTERRE

Una carretera serpenteante nos lleva a Finisterre. Pero antes paramos para comer en el propio pueblo de Finisterre. Alrededor de todo el puerto hay numerosos restaurantes, pero nos decantamos por el O Pirata. La decoración de este restaurante nos puede llevar a engaño, pues todo lo que ofrecen en su carta son productos frescos y están buenísimos, a unos precios asequibles. Su especialidad son los pescados a la brasa y mariscos. Aconsejo tomar de entrantes algunos mariscos, como el pulpo a la plancha, las zamburiñas o las navajas, y de plato principal cualquier pescado a la brasa. Y como no, para terminar con una porción de tarta de Santiago. Todo ello acompañado de un vino blanco gallego -en este caso un vino con D.O. Godello-.

El faro de Fisterra es todo un icono de la Costa de la Muerte

Una vez comidos y con las pilas cargadas, se retoma el camino dirección al fin del mundo: el Cabo de Finisterre. Frente al acantilado se abre con majestuosidad y magnificencia el océano Atlántico. Tuvimos la casualidad de ver el mar un poco embravecido y fue todo un espectáculo observar la fuerza de la naturaleza.

Es normal encontrarse peregrinos subiendo al faro. Durante siglos el camino francés se extendía hasta el cabo de Finisterre, siguiendo la milenaria tradición pagana de llegar al final de la tierra del mundo conocido. La escultura de la bota del peregrino en lo alto del acantilado deja testimonio de este periplo. Cabe reseñar que, después de la Catedral de Santiago es el segundo lugar más visitado de Galicia.

Es una maravilla ver la puesta del sol desde este lugar, pero no pudimos quedarnos porque todavía nos quedaban sitios de la Costa la Morte por conocer. Por lo que, tuvimos que retomar el camino dirección norte hacia Muxía.

Hotel O Semáforo

De camino al faro de Finisterre encontramos el hotel O Semáforo. Un edificio histórico de vigilancia de la marina ha sido transformado en boutique hotel. Tras una esmerada y cuidada reforma, en el 2016 abrió sus puertas que cuenta con 5 cuidadas habitaciones, un excelente restaurante, una alegre cafetería y unas terrazas con vistas privilegiadas a la Costa la Morte,  las puestas de sol apacibles se combinan con días de bravas tormentas y gran oleaje.  Un alojamiento único en el que disfrutar de la naturaleza que nos ofrece este bello paisaje. Podéis consultar y reservar a través de este link.

Las vistas del hotel O Semáforo sobre el cabo de Fisterra son cojonudas

MUXÍA

Conocida como la zona cero del desastre del Prestige en 2002, en la actualidad es un lugar imprescindible para aquellos que visitan esta zona de Galicia. Frente al mar abrumador se alza de manera desafiante, el Santuario Nuestra Señora de la Barca. Cuenta la leyenda que en este lugar la Virgen se le apareció al apóstol Santiago.El primer santuario del lugar data de los siglos XI o XII, aunque es durante el siglo XVI cuando coge su fama y esplendor.

Road trip por la Costa de la Muerte
Santuario de la Virgen de la Barca, en Muxía

El templo actual data de 1719 y es de estilo barroco. Ha sido reconstruido en varias ocasiones. La última fue en el 2015, después de que un incendio provocado por un rayo destruyera el techo y el retablo principal. A escasos metros del santuario se encuentra el faro de Punta de Barca. Desde este pequeño faro hay unas vistas amplias de la parte norte de la costa la Morte, incluso se divisa el faro Vilano de Camariñas.

Road trip por la Costa de la Muerte
Faro de Muxía

UNA EXQUISITEZ PARA NUESTROS PALADARES

La rica gastronomía gallega forma parte del reclamo turístico del lugar. Se sabe que, cuando se visita Galicia, se va a comer y beber muy bien. Tienen una cocina de raíces tradicionales con variedad y calidad en sus productos, tanto de la tierra como del mar. En nuestro viaje nos decantamos por el marisco y el pescado. Pudimos disfrutar de pulpo a la feira, cigalas a la brasa, buey preparado y un gran surtido de mariscos hervidos. Todo ello, regado con sus excelentes vinos, contando con cinco Denominaciones de Origen: Ribeiro, Valdeorras, Rías Baixas, Monterrei y Ribeira Sacra. Durante nuestra estancia pudimos probar vinos de las cinco D.O. Incluso visitamos las bodegas de Martín Codax y Paco & Lola.

Road trip por la Costa de la Muerte
Los percebes es uno de los grandes manjares de la Costa de la Muerte

«A mi amigo Eloi Llinares, con el que he tenido el placer de descubrir los

lugares y rincones más extraordinarios de la Costa la Morte y las Rías Baixas»

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

La empresa trata tus datos para facilitar la publicación y gestión de comentarios. Puedes ejercer tus derechos de acceso, rectificación, supresión y oposición, entre otros, según nuestra Política de privacidad.